12 de febrero de 2026
Cómo vaciar una casa heredada en Madrid, paso a paso
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En un vaciado normal, entre un quinto y un tercio de lo que sale de la casa está en buen uso. Lo que se hace con esa parte cambia el impacto del servicio y, en algunos casos, también el precio.
Tirar y gestionar no es lo mismo. Tirar es llenar un camión y llevarlo a un sitio. Gestionar es separar durante la carga, decidir qué destino tiene cada cosa y documentar dónde acaba. Cuesta más tiempo y es la diferencia entre una empresa seria y un porte barato.
No todo lo que a ti te parece aprovechable lo acepta una entidad social. Los criterios son bastante estrictos, y con razón: no pueden convertirse en el vertedero de nadie.
Muebles sin roturas, sin manchas y desmontables. Un armario de tres cuerpos en buen estado sí; uno con la trasera reventada, no.
Electrodomésticos que funcionen. Tienen que probarlos, así que deben estar completos y con su cable.
Ropa limpia y en buen estado, mejor por temporadas.
Menaje sin desportillar, libros, juguetes completos.
Material de bebé, salvo sillas de coche y cunas, que por seguridad casi nadie acepta de segunda mano.
Lo que rara vez se acepta: colchones y somieres usados, sofás de tela, electrodomésticos de más de diez años, televisores de tubo y cualquier cosa con humedad o plaga.
Separamos durante la carga, no después. Lo aprovechable va en una zona distinta del camión y se entrega a entidades sociales de la sierra. Si lo pides, te damos la relación de lo donado.
El resto no va todo al mismo sitio. Cada material tiene su circuito y su coste de tratamiento distinto:
Muebles, puertas, tarima. Se tritura y se usa para tableros o biomasa. Ojo con la madera tratada o barnizada, que va a una fracción distinta de la natural.
Somieres, radiadores, estructuras, cableado. Es la única fracción que puede tener valor de recuperación. Si sale bastante, se descuenta del presupuesto.
Los llamados RAEE. Lavadoras, neveras, televisores, pequeños electrodomésticos. Tienen circuito propio obligatorio porque contienen componentes contaminantes, y las neveras además gases refrigerantes.
Lo que no se puede donar se recicla como trapo industrial o aislante.
Colchones, sofás, plásticos mezclados. Es la fracción más cara de tratar y la que más encarece un vaciado con mucho acumulado.
Esto no puede ir en la carga general bajo ningún concepto, y es la parte que más se ignora en los portes baratos:
Pinturas, disolventes, barnices y sus envases.
Aceite de motor, anticongelante, líquido de frenos.
Baterías, pilas, fluorescentes, bombillas de bajo consumo.
Productos de limpieza industriales, insecticidas, fitosanitarios.
Bombonas, aerosoles a presión, extintores.
En las casas con jardín de Valdemorillo, Colmenarejo o Galapagar esta fracción es mucho mayor de lo que la gente imagina. El cobertizo medio de una parcela guarda veinte años de garrafas.
Bastante. El coste de un vaciado tiene tres partes: mano de obra, transporte y tratamiento del residuo. La tercera depende directamente de qué fracciones salgan.
Cuanto más se done, menos entra en tratamiento y menos se paga.
La chatarra puede descontar, no sumar.
Los voluminosos no recuperables y los peligrosos son las fracciones caras.
Por eso un piso lleno de muebles buenos puede salir más barato que otro con la mitad de volumen pero todo en mal estado. No es el tamaño, es qué hay dentro.
Aparta antes lo que esté en buen uso y quieras donar por tu cuenta.
Junta los peligrosos en una caja y dilo en el presupuesto. Encontrarlos a mitad de carga es lo que descuadra una jornada.
Si hay chatarra en cantidad, menciónalo: puede jugar a tu favor.
Preguntas frecuentes
Sí, si nos lo pides antes del servicio. Anotamos lo que se entrega y a qué entidad.
Suele salir algo más barato, porque baja el volumen y el residuo a tratar. Si tienes tiempo, merece la pena.
Se separa como fracción de rechazo y se entrega a un gestor de residuos autorizado, que nos devuelve su justificante.
Presupuesto
Cuéntanos qué hay y te damos una horquilla el mismo día. La visita es gratuita en los ocho municipios de la Sierra Noroeste.
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